CARBONATO DE LITIO

PRESENTACIONES DISPONIBLES

INDICACIONES

POSOLOGIA

CONTRAINDICACIONES Y PRECAUCIONES

EFECTOS ADVERSOS

* PRESENTACIONES DISPONIBLES

compr. 400 mg

1- INDICACIONES

- Episodios maníacos agudos.

2- POSOLOGIA

En adultos:

Es necesario individualizar la dosis según los niveles plasmáticos y la

respuesta clínica. Los episodios maníacos agudos requieren 1,2-2,4

g/día, mientras que la terapia de mantenimiento requiere 900 mg-1,5

g/día. Para conseguir los niveles plasmáticos deseados dentro de 12

horas se puede administrar una dosis de choque de 30 mg/Kg en 3 dosis

fraccionadas.

En niños:

No se recomienda la utilización de este medicamento en niños menores de

12 años.

3- CONTRAINDICACIONES Y PRECAUCIONES

Está contraindicado en estos casos:

- Embarazo.

- Función renal fluctuante.

- Deterioro renal grave.

Se debe usar con precaución en pacientes con enfermedad cardíaca,

deshidratación, deplección de sodio, demencia, mujeres durante la

lactancia y en ancianos.

Los pacientes en tratamiento con litio pueden desarrollar signos de

intoxicación por litio en presencia de metildopa.

Los AINEs reducen el aclaramiento renal de litio; vigilar por si se

produce efecto excesivo de litio y ajustar su dosificación según

necesidad. Sulindac (y posiblemente ibuprofen) pueden tener menos

probabilidad de incrementar los niveles de litio que otros AINEs.

Pueden ocurrir signos de toxicidad por litio con su uso junto a

fenitoína en ausencia de aumento de niveles plasmáticos de litio;

vigilar por si aparece evidencia clínica de toxicidad por litio si el

uso combinado no puede evitarse.

El exceso de sodio incrementa la excrección de litio, mientras que la

deficiencia puede promover la retención de litio e incrementar el riesgo

de toxicidad; los pacientes en tratamiento con litio no deberían seguir

dietas bajas en sal.

Teofilina produce aumento del aclaramiento renal de litio; deben

vigilarse los niveles de litio e incrementar la dosis según necesidad.

Los IECAs pueden incrementar las concentraciones plasmáticas de litio,

probablemente mediante reducción de la eliminación renal de litio.

El uso de diuréticos a largo plazo puede dar lugar a una disminución de

la eliminación de litio; hay que vigilar los niveles plasmáticos de

litio hasta que el paciente se estabilice en el rango terapéutico.

Algunos pacientes tratados con litio y haloperidol pueden sufrir

toxicidad sobre el SNC (Ej: letargia, confusión, síntomas

extrapiramidales, fiebre). Debe evitarse esta combinación en manía aguda

si es posible; si se utiliza esta combinación, hay que dosificar

cuidadosamente y vigilar por si se produce neurotoxicidad.

Litio en la leche materna puede afectar negativamente al lactante

cuando está alterada la eliminación de litio, como en casos de

deshidratación o en neonatos y lactantes prematuros. Los neonatos pueden

tener también litio en su plasma que fue adquirido

transplacentariamente. Los efectos a largo plazo del litio en lactantes

no se conocen; algunos autores consideran el tratamiento con litio una

contraindicación para el amamantamiento, pero otros no.

Litio puede utilizarse probablemente con cautela en madres durante la

lactancia que hayan sido cuidadosamente seleccionadas por la posibilidad

de monitorizar a sus lactantes. La lactancia debería suspenderse

inmediatamente si el lactante parece inquieto o enfermo. La medida de

las concentraciones plasmáticas de litio en el lactante pueden descartar

la toxicidad por litio.

Los efectos secundarios, especialmente confusión y desorientación,

pueden manifestarse con niveles plasmáticos más bajos en ancianos; los

ancianos pueden requerir sólo la mitad o 2/3 de la dosis usual. Debe

monitorizarse el paciente y los niveles más frecuentemente por si ocurre

toxicidad, especialmente si están en tratamiento diurético concurrente.

4- EFECTOS ADVERSOS

Los efectos adversos frecuentes, relacionados con la dosis, en

presencia de niveles plasmáticos terapéuticos son náuseas, diarrea,

poliuria, polidipsia, temblor fino de la mano, y debilidad muscular. Los

signos de toxicidad incluyen temblor burdo de las manos, efectos

gastrointestinales persistentes, hiperirritabilidad muscular, lenguaje

cercenado (tipo de lenguaje en que se pronuncian las palabras en forma

incompleta; se observa en casos de parálisis general), confusión

estupor, ataques, aumento de los reflejos tendinosos profundos, pulso

irregular, y coma.

Los efectos secundarios frecuentes, no relacionados con la dosis

incluyen bocio no tóxico, síndrome similar a diabetes insípida

nefrogénica, foliculitis, exacerbación del acné o psoriasis,

leucocitosis, hipercalcemia, y ganancia de peso.

Puede producir también alopecia.