Medicamentos que inducen ototoxicidad

 

 

Los medicamentos que aparecen a continuación causan ototoxicidad en el hombre.

 

Estos agentes pueden afectar la audición (función auditiva o coclear), equilibrio (función vestibular) o ambos, dependiendo del medicamento. La forma más común de ototoxicidad es el tinnitus, caracterizado por un repique o zumbido en los oidos.

 

Los medicamentos que siguen, son los únicos que han demostrado una clara capacidad para producir un defecto auditivo o vestibular apreciable.

 

Aminoglucósidos

 

Los aminoglucósidos pueden producir tanto toxicidad coclear como vestibular. La toxicidad coclear se presenta como una pérdida progresiva de oído, empezando con los tonos más altos y siguiendo hacia los tonos más bajos. 

 

Así, el daño significativo se ha podido producir antes de que el paciente sea consciente de ello. El daño vestibular se presenta como vértigo o ataxia. Ambas formas de ototoxicidad son normalmente bilaterales y potencialmente reversibles, pero el daño permanente es común y puede progresar después de la terapia discontinua con aminoglucósidos.

 

No es raro para un 20-30% de los pacientes tratados con aminoglucósidos experimentar una pérdida apreciable de audición. La mayor parte de la ototoxicidad producida por aminoglucósidos está relacionada con terapia parenteral, seguida de la tópica, oral, y uso de estos medicamentos mediante irrigación, especialmente neomicina.

 

En general, un paciente debería recibir las dosis por estas vías, que no son mayores que las administradas mediante inyección. Los posibles factores que predisponen a la ototoxicidad incluyen: Función renal reducida, duración de la terapia, dosis total recibida, niveles  plasmáticos que exceden el rango terapéutico, uso previo de aminoglucósidos, uso concurrente de otros medicamentos ototóxicos, deshidratación y edad avanzada.

 

Las audimetrías consecutivas pueden ser útiles en la detección temprana de la ototoxicidad.

 

Cada aminoglucósido tiene un espectro de ototoxicidad ligeramente diferente. El esquema siguiente puede servir como guía para conocer el potencial de ototoxicidad de estos medicamentos.


 

Ototoxicidad potencial

 

COCLEAR

VESTIBULAR

Amikacina

++

+

Gentamicina

+

++

Kanamicina

+++

+

Neomicina

++++

+

Netilmicina

+

++

Sisomicina

+

++

Estreptomicina

+

+++

Tobramicina

+

++

 

 

Clorhexidina

 

La desinfección preoperatoria del oído (antes de las curas de la membrana timpánica) con una disolución de clorhexidina, produce sordera en 14 de 97 pacientes expuestos.

 

Cloroquina

 

La sordera es una característica rara, pero real, de la terapia con cloroquina. Su comienzo normalmente tarda en producirse y se piensa en él como irreversible y relacionado con la terapia a largo plazo. Se ha comunicado un caso parcialmente reversible y un caso que resultó de administrar 1g de cloroquina.

 

Cisplatino

 

La pérdida de audición clínicamente significativa se ha producido en 12.5% de los pacientes que reciben cisplatino, con tinnitus y alteraciones audiográficas relatadas en un tanto por ciento elevado de pacientes. Los cambios audiográficos normalmente aparecen dentro de los cuatro días siguientes a la administración del medicamento y las frecuencias altas son las que primero se pierden.

 


Los efectos son dosis dependientes y probablemente irreversibles. La rápida infusión de una dosis es más ototóxica que la misma dosis administrada en un tiempo prolongado. En niños tratados con cisplatino, la ototoxicidad puede estar inversamente relacionada con la edad. En pacientes con pérdida de audición pre-existente parece ser que el riesgo se incrementa.

 

Diuréticos

 

La rápida pérdida de audición es una característica frecuente de dosis alta, administración intravenosa rápida de ácido etacrínico y furosemida. El fallo renal es normalmente un factor predisponente, pero los pacientes con fallo renal son los que más probablemente reciben grandes dosis por via IV.

 

La administración conjunta con antibióticos aminoglucósidos frecuentememte acaba en ototoxicidad aumentada, pero un estudio de su uso concomitante no encontró evidencias de esto.

 

La pérdida de audición es normalmente transitoria, pero también se han comunicado casos de pérdida permanente, más frecuentes con ácido etacrínico que con furosemida. La toxicidad vestibular y la pérdida de audición después de la terapia oral, también se ha producido. Bumetanida puede producir menos ototoxicidad que furosemida.

 

Eritromicina

 

La pérdida de audición ha ocurrido ocasionalmente como consecuencia de la terapia parenteral y oral a dosis altas. No parece deberse a una determinada sal. La función renal o hepática dañadas y la edad avanzada, pueden aumentar el riesgo de pérdida de audición. Por lo general es reversible, pero se ha comunicado un caso de pérdida de audición irreversible. 

 

Minociclina

 

La toxicidad vestibular reversible, que se manifiesta en principio como vértigo, pérdida del equilibrio y vahidos es algo común en la terapia con minociclina. Este efecto adverso ocurrió en 76% de los pacientes de seis estudios y fue necesario que 12-52% de los pacientes afectados, tuvieran terapia discontinua o incluso suspenderla.

 

Otros estudios han descubierto porcentajes más bajos, pero todavía importantes, de pacientes con toxicidad vestibular.

 

Las mujeres suelen ser más susceptibles que los hombres.


Quinidina

 

El tinnitus y la pérdida reversible de oido son complicaciones bien conocidas de la terapia con quinidina. La pérdida de oído permanente ha ocurrido, pero es rara.

 

Quinina

 

El tinnitus es común. El deterioro permanente del oído ha ocurrido con terapia a largo plazo. La ototoxicidad de la quinina parece ser el resultado de una reacción idiosincrática.

 

Salicilatos

 

Tinnitus, pérdida de frecuencias altas del oído, vértigo son características comunes de la intoxicación por salicilatos. La pérdida de oído parece relacionarse con el nivel plasmático de salicilatos, aunque hay una variabilidad significativa interpaciente en el nivel plasmático en el cual es detectado primero.

                                                                          

La mayoría de los pacientes que muestran ototoxicidad por salicilatos están recibiendo crónicamente grandes dosis, tales como aquellas que se utilizan en artritis reumatoide. La ototoxicidad por salicilatos, incluso si es severa, es normalmente reversible, pero se han comunicado casos de pérdida de oído permanente.

 

Vancomicina

 

La pérdida de oído transitoria y permanente, tinnitus y vértigo se han producido con el uso de vancomicina. Se ha sugerido que estos efectos están asociados con altos niveles plasmáticos de vancomicina. Sin embargo, esta relación no está demostrada. En muchos de los casos que se han comunicado, el paciente también se ha expuesto a otros medicamentos ototóxicos, sobre todo antibióticos aminoglucósidos.