
Desde la preparación de procedimientos hasta el soporte logístico y la esterilización, las técnicas en cuidados auxiliares de Enfermería son un pilar fundamental en Valdecilla
El paso de un paciente por Valdecilla rara vez se limita a un único servicio. Según el motivo de su atención, puede pasar por una prueba diagnóstica, una intervención quirúrgica, la Unidad de Cuidados Intensivos o una planta de hospitalización, y en cada etapa es probable que se cruce con una Técnica en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). A veces será quien le reciba y le acompañe; otras, quien haya preparado el material que otros profesionales utilizarán durante su atención. Son funciones distintas, pero todas forman parte de la actividad asistencial del hospital y requieren conocimientos específicos del entorno en el que se desarrollan.
El primer contacto puede darse en una prueba diagnóstica. En Medicina Nuclear, las TCAE reciben a los pacientes, los acomodan durante los tiempos de espera y los acompañan durante pruebas como el PET, que permite obtener imágenes de la distribución de una sustancia marcada en el organismo, o la gammagrafía, que utiliza un radiofármaco para obtener imágenes y estudiar determinados órganos o tejidos. Explicar el proceso, atender sus necesidades y acompañarlos durante la prueba forma parte de un trabajo en el que la atención al paciente tiene un papel fundamental.

En Radiología, participan también en procedimientos intervencionistas, tanto diagnósticos como terapéuticos. Permanecen en la sala durante el procedimiento y colaboran con el equipo proporcionando el material que necesita. Este trabajo exige conocer un amplio catálogo de dispositivos e instrumental y mantenerse al día ante la evolución de los procedimientos. Además, requiere medidas específicas de protección radiológica: utilizan delantales de plomo y protectores tiroideos, además de dosímetros, y los equipos de protección se revisan periódicamente para comprobar que se mantienen en buenas condiciones de uso.

Si el tratamiento requiere una intervención quirúrgica, el contacto puede comenzar en la recepción de dicha área, donde participan en la identificación del paciente y en su preparación para acceder al quirófano. En preanestesia, continúan participando en los cuidados y en la preparación previa a la intervención, y una vez dentro del quirófano, buena parte de su trabajo deja de ser visible: antes de que llegue el paciente, comprueban que esté disponible el instrumental, la medicación y el resto de recursos necesarios. Durante la intervención facilitan lo que solicita el equipo y reponen el material utilizado, con una idea que resume bien esta parte de su trabajo: “hacerle la vida más fácil al que viene a trabajar después”. Y, al finalizar, limpian, desinfectan y preparan de nuevo el espacio. También registran y envían a Esterilización el instrumental utilizado para que pueda continuar su procesamiento.
Si su estado lo requiere, el paciente puede ingresar en la UCI. Allí, los TCAE trabajan junto al equipo de Enfermería en la preparación de los cuidados y de los recursos necesarios para atender a los pacientes. Al comenzar el turno, comprueban que los boxes estén correctamente dotados, incluido el material necesario ante un posible ingreso urgente, y preparan lo necesario para los aseos, las curas y las pruebas que se realizan en la unidad. Una actividad que combina tareas planificadas con otras que surgen de forma inmediata y que exige conocer bien el funcionamiento de la unidad.

Durante un ingreso en planta, es el TCAE quien comparte con el paciente buena parte de su día. Desde el inicio del turno, estos profesionales conocen las incidencias de las horas anteriores y comienzan los cuidados: la higiene, la toma de temperatura, la alimentación o el apoyo en la toma de la medicación pautada forman parte de una atención en la que el contacto es continuado. Esa presencia permite, además, observar cambios que pueden resultar relevantes —cómo se encuentra, si ha comido, si tiene dificultades para tragar o si su estado ha variado— y comunicar esa información al equipo asistencial.

Hay, por último, un recorrido que el paciente no ve. El material utilizado en quirófanos, plantas y consultas llega al área de Esterilización, donde se recibe y se procesa siguiendo las medidas de seguridad establecidas. El circuito diferencia una zona sucia y otra limpia, y cada elemento queda registrado para mantener su trazabilidad. Una vez esterilizado, el material vuelve a las áreas asistenciales para continuar su uso.
También hay TCAE cuya actividad se desarrolla en tareas de recados y apoyo logístico, fundamentales para que el trabajo de las unidades pueda desarrollarse con normalidad. En la UCI, por ejemplo, reponen el material de los almacenes internos, gestionan determinados medicamentos sujetos a control y comprueban que las analíticas pendientes estén correctamente identificadas. También solicitan material procedente de otros puntos y participan en el registro y control del material que se envía a Esterilización, así como en la comprobación y distribución del que regresa ya procesado.
No existe un único escenario para esta profesión ni una única forma de ejercerla, pero todas estas funciones forman parte de un mismo trabajo en equipo. Las TCAE aportan cuidados junto al paciente y, al mismo tiempo, preparan, comprueban, organizan y conectan recursos y tareas para que los distintos profesionales puedan desarrollar su labor. Su trabajo diario contribuye así a que las piezas que forman el entorno hospitalario estén coordinadas y a que la atención pueda desarrollarse de forma segura y continua.

